jueves, 24 de junio de 2010

-Ella siempre tenía una sonrisa en la boca y un recuerdo en el corazón. En sus ojos brillaban dos luceros con la fuerza del mismo Sol... Con sólo oír su voz ya te sentías bien, era especial. La veías y sabías que algo iba a pasar. Tenía la fuerza de un huracán encerrada en el cuerpo etéreo de una nube. Le encantaba bailar bajo la lluvia y tirarse al sol sólo para ver cómo su piel se volvía dorada. Sin duda, era fantástica. Cuando caminaba a tu lado no parabas de mirarla y encima olía tan sumamente dulce que se te hacía la boca agua. Tenía esa voz tan angelical... Tenía esos andares tan femeninos... Tenía esos labios tan bonitos y esa sonrisa que te obnubilaba que te sentías impotente si no la besabas. Sé que no son cosas apropiadas para decir en un momento como este, y menos en un sitio así, con todos vosotros delante… Pero sé que le hubiera gustado. Aunque, ella, hubiera preferido que dijese que tenía un cuerpo de escándalo, unas curvas perfectas y un polvo encima que no se lo quitaba ni dios. Perdón, no he que… En realidad, sí he querido decirlo. Lo he dicho, y me da igual lo que piensen. Ella era así, no le hubiera gustado que estuviesen llorando. Querría que esto fuera una fiesta, una gran fiesta. Querría que la policía hubiera llamado por armar jaleo, porque la música está demasiado alta y se escuchan ruidos raros. También le hubiese gustado que hubieran venido alegres, no con esas caras que parece que se les acaba de morir al…-respiró profundamente dándose cuenta de lo que estaba diciendo.-Tenía tanta vida por delante.
Dio un paso adelante y bajó del atril entre lágrimas y sólo una mujer del público aplaudió. Llevaba razón, no le hubiera gustado verle así…

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