lunes, 24 de mayo de 2010
Los muelles del colchón repiqueteaban con su peculiar sonido por toda la habitación al compás de una agitada respiración a menudo entrecortada por su risa. Natalia era feliz y millones de burbujas plateadas inundaban su voz cuando se reía a la vez que unos tímidos rizos se convulsionaban frente a sus ojos. Con el sonido pesado de su cuerpo estampándose contra el colchón cesaron los muelles. Sin embargo, su risa ascendió melodiosa empapando la casa entera. Con un bufido de resignación se apartó de un soplido el mechón de su pelo que descansaba sobre su nariz. Joder, qué cansada estaba y eso que no había durado más de diez minutos… Se incorporó sobre la cama, ahora desecha, y comenzó a colocarse bien el pelo. Odiaba que le despeinasen, especialmente si era el viento, le daba una rabia tremenda. Suspiró de nuevo y se miró frente al espejo, aún desde la cama. Se mordió el labio y se levantó de la cama. Esbozó un pequeño gruñido y miró su cama, deshecha por completo. Se rió de nuevo y negó con la cabeza. Salió de su habitación cantando una melodía y se dirigó al baño. Una ducha nunca estaba mal después de saltar un rato en la cama. Cosa que Natalia, como cada domingo, había hecho.
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TÍAAAA! *O* pero qué guaaay :D me encanta. Yo pensando cosas sucias... el principio pensé en bisuciedad, luego en unisuciedad, y luego resulta, que estaba SALTANDO ¬¬. Jajajajajaja. Tremendo XD. Me encanta :D ¡sigue asi!
ResponderEliminarVale, he muerto con este relato e_______e Yo imaginando cosas guarras que implican a dos personas y un colchón y luego es una niña inocente, y casta ò.ó, ¡saltando! Me ha entrado la risa y luego no he podido evitar sentirme como una cerda. Dejando a un lado si soy o no una persona malpensada -que lo soy- me encanta cómo escribes *-* Ya te lo he dicho otras veces -creo- pero ahora te lo repito porque eres genial dándole a las teclas *¬* Escribe más y mejor, porque tú lo vales.
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